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EL PODER SATANICO

Siempre se ha dicho mucho sobre los hechizos que realizan los llamados brujos. Algunas personas no creen en ello, mientras que otras le tienen verdadero pánico. ¿Qué hay de cierto en todo ello? Esta es una pregunta muy interesante y misteriosa. Nos ocuparemos de un caso de brujería maléfico y de horrorosa consecuencia.

 

 

Josefina P. vivía en la ciudad de Sonsonate, República del Salvador, al parecer mantenía relaciones amorosas con cierta persona muy alegada a Rosa B. Como es natural y por este motivo hubo una gran enemistad entre estas dos mujeres. El resentimiento de Rosa B. Llegó a su clímax y un día de febrero de 1955, se dirigió a Izalco, municipio del departamento de Sonsonate. Su misión era encontrar una mujer que practicaba allí la hechicería. La encontró y le relató su situación, la hechicera le planteó la posibilidad de una venganza a través de un maleficio. Como el odio era demasiado, se dispuso todo para llevar a cabo el ritual.

En ese mismo mes Josefina P. comenzó a experimentar una ulceración a la altura del ojo del pie. Era como piquete de algo. Sin darle importancia lo trató de curar con remedios caseros, pero sin resultado alguno. Paulatinamente, la pierna izquierda se le fue secando. La piel poco a poco quedaba sola, los huesos resaltaban entonces de gran manera. Josefina era una mujer muy hermosa y esto, no cabe duda, le afectaba tremendamente. Parece ser que, a estas alturas, alguien le había dicho sobre la posibilidad de un hechizo, pero ella no creía en esas cosas.

Preocupada por su mal consultó algunos médicos, los cuales casi nada pudieron hacer por aquella desgraciada mujer. ¿A dónde no fue Josefina? Clínicas, hospitales, consultorios... Nada, nada la mejoraba. Llevaba así casi seis años, cuando, ante la imposibilidad de su curación, recurrió al mejor hospital del Salvador. Los médicos se encontraban desconcertados ante la rara enfermedad. Haciendo un último esfuerzo, realizaron consultas con un hospital de Alemania. Según parece ya había sido consultado este caso en algunos otros países. Allí, en este hospital, se encontraba archivado un caso similar, el único en el historial clínico de esa clase de enfermedad. La respuesta fue que tampoco pudo ser localizada la causa de tal fenómeno. Ante esto y que la dolencia de Josefina se hacia cada vez peor, le fue amputada la pierna. Fue un vano intento por detener el mal. Al poco tiempo la enfermedad continuaba su camino ascendente. Al fin llegó a las partes vitales del cuerpo de Josefina y ésta murió. La persona que le insistió que era un hechizo lamentó que nunca se le hiciera caso, ya que aquella incredulidad había costado una vida. ¿Qué de cierto hay en este caso? ¡Solo queda la incertidumbre!

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