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EL HACHA CEREMONIAL DE LA ZONA 6. – GUATEMALA.

Cree usted en los objetos malditos.

Siglo 30 – Redacción: Amy Lucía.

Los nombres y datos de esta insólita historia no han sido cambiados. Quizá solo se han eliminado los apellidos aportando sus iniciales. Los protagonistas incluyendo como testigo nuestro director, dan fe que la historia es auténtica.

INICIA EL SUCESO.

Corría los finales del año 1992 cuando Gerardo P. recibe un llamado de Deby quien reside uno de los proyectos de la zona 6, el 4-3, zona residencial popular al nor-occidente de la capital.

La razón es que en su vivienda comenzaron a suceder una serie de fenómenos extraños a raíz de la llegada de una piedra en forma de cara que fue traída por un familiar y encontrada en una excavación en el DF, México. Por supuesto que el asunto tenía ingredientes anómalos de exportación, pero no constituía tráfico de pieza ya que era un recuerdo del lugar donde trabajaba quien la llevo a la casa.

Desde ruidos sin origen normal, hasta una racha de mala suerte.

Como Gerardo tenía conocimientos del área paranormal, Deby se la ofreció para estudio y desde luego salir de ella ya que consideraba que era la responsable de todo lo malo que le estaba sucediendo. Con conocimiento de causa el donante la llevo a su residencia y por unos días , quizá dos semanas no ocurrió nada, hasta que la llevo a su lugar de trabajo. Ahí fue donde las cosas se manifestaron. Una cadena increíble de hechos dramáticos se fueron sucediendo en escasas dos semanas, los cuales en forma circunstancial quedaron registrados en un pequeño artículo que fue parte de un modesto periódico artesanal que Gerardo publicaba con información de las actividades laborales de la empresa en que laboraba.

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LOS DATOS DRÁMATICOS.

Casi a la llegada de la pieza al escritorio de Gerardo muere el contador general de la empresa, un hombre sano en todo sentido. Luego se suceden mas fallecimientos de empleados y familiares de trabajadores hasta llegar al número de nueve. En unión a ello accidentes laborales y hasta pleitos entre unos empleados.

Ante esto nuestro protagonista inicia una investigación sobre saber que o a quien representaba la pieza, la cual era una figura de cara angosta y con clara figura de un personaje de cultura azteca.

En esa búsqueda llama al director del Museo Nacional y quien se le había asignado un programa de televisión con un segmento de historia. Miguel , nombre del funcionario escucho la historia y se negó a ir al tercer nivel del edificio para poder tener de cerca aquel objeto. No deseando comprometerlo Gerardo le toma una fotografía y se la muestra.   El profesional se sorprende y le dice claramente que se trata de un hacha ceremonial de las que sostenida en una horqueta de madera (rama en forma de “y”), era sostenida por un sacerdote frente a los sacrificios humanos. Era ni mas ni menos la intermediación entre el Dios Huitzilopochtli y la ceremonia . La cabeza hacha ceremonial seguramente había sido testíga de cientos o quizá miles de sacrificios humanos, esto ni mas ni menos era una piedra receptora de una energía maligna.

LO QUE SUCEDIÓ DESPUES.

Ante esto Gerardo inicio con la ayuda del Director del Museo, una gestión ante el IDAEH (Instituto de Antropología e Historia), a efecto de que pudiera ser admitida en un museo o en todo caso devuelta a través de la Embajada de México, país de origen del hacha ceremonial.

Un mes después de haber recibido el objeto, nuestro protagonistas llegaron a realizar la gestión, siendo recibidos por dos atentas damas profesionales de la antropología. Se firmo un documento y la pieza fue dejada en manos de ellas

Gerardo se olvido prácticamente del asunto y a eso de unos tres meses por curiosidad preguntó al director del museo sobre el paradero del hacha y este le dijo casi literalmente lo siguiente: “Las licenciadas se quedaron un tiempo con la pieza mientras el trámite se levaba a cabo, pero una de ellas se accidentó con su vehículo y resulto bastante lesionada, la otra se le murieron dos familiares cercanos y ante esto solicitaron la custodia del hacha a la embajada. Luego ya no se supo mas de ella.. .

Esta historia no es ficción, los protagonistas aún viven y a no ser por que públicamente no se puede decir sus identidad, fueron testigos de esta insólita historia que certifica que los objetos malditos existen AL

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