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En cierne otro gran misterio de la aviación La desaparición de Fossett se asemeja a la de Amelia Ear

LOS ANGELES (France Presse y DPA).— La desaparición del aventurero Steve Fossett hace casi dos semanas en el gran desierto de Nevada (oeste de Estados Unidos) podría convertirse en uno de esos grandes misterios de la aviación en que devinieron Amelia Earhart o Antoine de Saint-Exupéry. Mañana se cumplirán dos semanas desde que Fossett desapareció en un monomotor que había despegado en perfectas condiciones climáticas y, al parecer, también técnicas, desde una pista privada en el asolado corazón del desierto de Nevada, donde un ejército de socorristas y voluntarios se ha dedicado a rastrear sin pausas y sin ninguna novedad al millonario aviador.


Y mientras continúa su búsqueda sin haber dado todavía con ninguna clave, autoridades de las labores de rescate ya admitieron que existen posibilidades que nunca sea encontrado.

Ese fue el caso de la famosa aviadora estadounidense Amelia Earhart, desaparecida en el Pacífico hace 70 años, los franceses Charles Nungesser y Francois Coli, 10 años antes, cuando un intento por atravesar el Atlántico se los tragó, o el caso de Antoine de Saint-Exupéry.

Este último, autor de “El principito”, desapareció el 31 de julio de 1944 en un vuelo sobre el Mediterráneo sin que se supiera nada de su paradero hasta 60 años después cuando en aguas de Marsella se hallaron restos de su avión.

Como en Bermudas Fossett sobrevoló una región de Nevada a la que comparan con el temido “Triángulo de las Bermudas”. Los equipos de búsqueda ya hallaron allí ocho restos de aviones, aunque no el de Fossett. Algunos de ellos están desde hace décadas, al rayo del abrasador sol del desierto.

En el séptimo estado más grande de EE.UU., pero escasamente poblado, en los 10 años pasados se estrellaron 340 aeronaves pequeñas. Desde los años 50 otras 150 fueron reportadas desaparecidas.

“Si en algún lugar de Nevada cae un aviador, las probabilidades de que alguien lo escuche o vea son escasas”, dijo Bill Schroeder, de la autoridad de aviación, al diario “San Francico Chronicle”.

La única luz de esperanza es que el entusiasta deportista de actividad extrema ya sobrevivió a muchas situaciones críticas.

COMENTARIO.

Es correcto pensar que el desierto de Nevada es solitario, agreste, inhóspito y peligroso.  Además un lugar poco propicio para el rastreo de alguien que ha tenido un percance,   Pero en contraposición a esto
lo está que el protagonista no es cualquier mortal.  Por otro lado la tecnología del siglo XXI es muy diferente a la que Amelia, Miller o el vuelo 19 tenían en su tiempo.  Lo cierto es que los escépticos de aferran a la natural lógica de que no es posible desaparecer en la nada.   Hoy miles de casos documentados sobre este tipo de fenómeno, no solo en el entorno profesional o técnico, si no familiar.

teriosas lent

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